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Big Data: el valor de la información

10/19/2012 -by:Silvina Moschini , President and Founder of TransparentBusiness

Cada día se almacenan en la nube alrededor de 15 petabytes de datos, el equivalente a unos 15 millones de gigabytes. Esto significa que existe una enorme cantidad de información proveniente de millones de usuarios y de todas partes del planeta, que está disponible para su análisis.


La información siempre fue vital para el mundo de los negocios, y esta máxima gana aún más valor en la era de digital. De la mano de la interactividad y la comunicación desde múltiples vías que permiten las plataformas online, se generan y almacenan constantemente datos que provienen de actividades diversas. Esta gran masa de información que se actualiza en tiempo real y es originada en múltiples fuentes es conocida como “Big Data”.

El concepto no hace referencia simplemente al “tamaño” de la información, sino también a la variedad de este contenido y a la velocidad con la que los datos se generan, almacenan y pueden analizarse. Se suele decir que volumen, velocidad y variedad son las “3 V” de la Big Data. Su valor surge de la web 2.0, caracterizada por la participación de los usuarios, ya que los navegantes producen información constantemente a través de publicaciones e interacciones en plataformas como foros, blogs y redes sociales. 

Los datos llegan a la red desde todas partes y no paran de multiplicarse: según un informe de IDC y EMC, el volumen de la web se duplica cada dos años. La información proviene de los archivos que los usuarios alojan en Internet, de los datos que ingresan en formularios de subscripción a sitios, de los millones de tweets, comentarios, videos y entradas generados de forma constante en las redes sociales, o de los registros de actividad en diferentes sitios.

Eso no es todo. Además se almacenan patrones de navegación de los usuarios, e incluso la información proveniente de sensores de control en industrias, dispositivos de seguridad, hasta datos obtenidos de telescopios u otros aparatos científicos. Y se podrían seguir enumerando fuentes de datos durante horas.


¿Por qué es importante su análisis?

Las ventajas que pueden conseguirse a partir del estudio de los datos van desde mejorar la experiencia del usuario en sitios web hasta la toma de decisiones públicas, pasando por cientos de otras opciones. El análisis inteligente de la información puede servir a una empresa, por ejemplo, para elevar sus estándares de productividad y competitividad o tomar decisiones sobre el diseño de un nuevo producto. Pero esa es una pequeña fracción del alcance de la Big Data.

El análisis de datos se ha utilizado para prever y manejar situaciones de muy diversos tipos, como bajas y subas en ventas, retrasos en aeropuertos, y hasta desastres naturales. Google ha desarrollado Google Flu Trends, un sistema que monitorea el avance de la gripe en el mundo según el incremento en la búsqueda de ciertas palabras que actúan como indicadores. Y estos son solo ejemplos de lo mucho que la Big Data puede abarcar.

Pero al mismo tiempo, la Big Data requiere de una enorme cantidad de recursos para ser analizada y aprovechada: insumos tecnológicos (software y hardware) y recursos humanos capacitados para el análisis. Sin dudas, cuanto más recursos se dediquen a explorar sus posibilidades, más beneficios se podrán obtener.

Un tema que surge al hablar de Big Data es el de la privacidad. El hecho de que una gran cantidad de datos aportados por todos los internautas del planeta pueda ser analizada puede generar la sensación negativa de que la intimidad de cada usuario puede verse comprometida. Pero la información personal no es lo que cuenta. Según Google, los nombres son sólo ruido. Sí son relevantes datos tales como sexo, edad, gustos, hábitos y procedencia, pero la identidad de los usuarios en particular no es lo que interesa en la gran masa de información.

En resumen, es en la infinidad de posibilidades que promete la Big Data en donde radica su inmenso valor. Esto es lo que ha llevado a que se la considere un nuevo activo económico, como el dinero o el oro. El conglomerado de información al que todos los usuarios de Internet aportan contenido diariamente puede dar lugar a una fuente de conocimiento de una inmensidad sin precedentes, que no detendrá su crecimiento.